Translate

Lograr armonía familiar

TEMAS... para el buscador.

  • OPTIMISMO
  • FAMILIA
  • VALORES
  • LIDERAZGO
  • EDUCACIÓN
  • PERSONA
  • NEURODESARROLLO
  • EDUCAR POR EDADES
  • MARCOS DEL DESARROLLO PEDIÁTRICO
  • PREADOLESCENTES
  • MUJER
  • AMOR EN PAREJA
  • ADOLESCENTES
  • EL PERDÓN
  • EL DOLOR
  • PELÍCULAS
  • TIC Y NNTT
  • NAVIDAD

viernes, 22 de septiembre de 2017

PEDIATRÍA Y PRIMEROS AUXILIOS


                                 

                                       UN POCO DE PEDIATRÍA



       Me ha llegado esto, y lo pongo en un post, porque sin duda, puede ayudar a muchos padres y profesores...


       "Hoy se ha presentado la "Guía práctica de primeros auxilios para padres". Es un trabajo maravilloso de los doctores Juan Casado y Raquel Jiménez que de forma sencilla aborda 21 situaciones urgentes en el paciente pediátrico.



       Esta guía es gratuita y la podéis descargar, difundir y disfrutar. En ella encontraréis no solo una respuesta al "por qué" sino una explicación accesible sobre lo que se debe, o no se debe hacer. Con el apoyo de dibujos explicativos y excelentes vídeos.


      Fiebre, golpes, alergia, dificultad para respirar, convulsiones, situaciones urgentes, como atragantamiento, reanimación cardiopulmonar... etc.





        Como solemos poner por aquí, este trabajo es de todos y para todos.

Ayudadnos en la difusión, porque esta guía salva vidas... porque esta guía sin duda "Corre por El Niño"".




        ¡¡Gracias, Dr. Juan Casado y Dra. Raquel Jiménez!!




         Dejo enlazada la guía  (http://bit.ly/2eXU9cz)



       Y también pongo un enlace con el "Marco de desarrollo antropológico", uno de los distintos marcos del desarrollo en niños pequeños, que tratamos en este blog. Y el "Marco neurológico", con el buen desarrollo cerebral, sinapsis neuronales, hábitos saludables, y la formación de su personalidad.









        Espero que les haya sido útil, y que lo compartan con amigos. ¡¡Gracias!!




Mª José Calvo
optimistaseducando.blogspot.com






domingo, 10 de septiembre de 2017

COMENZAR...




                  COMENZAR Y RECOMENZAR…, CON OPTIMISMO.




           Volvemos de nuevo ante un próximo curso. Cuando hay niños, es más fácil meternos en la rutina diaria de colegios y trabajo. De todas las formas, siempre hay que poner ilusión en esta nueva etapa, para descubrir esos brillos en las circunstancias cotidianas. Hay que saber mirar con asombro, con ojos “nuevos”, como cuando éramos niños…, para ver la belleza que encierra. 






       Necesitamos una actitud optimista, de lucha, de comenzar y recomenzar, porque siempre hay algo que se puede hacer en cualquier situación. Además, nos facilita las relaciones interpersonales, especialmente en la familia y en pareja.                                                  
            Por eso es bueno fomentar el optimismo en la propia familia, porque el ambiente de aceptación, de confianza y cariño hacia cada uno, es lo que nos da seguridad ante la vida, a cualquier edad, y nos ayuda a crecer como personas.

             Además, confiar es creer que hay en el interior de cada uno algo bueno y bello que lucha por salir. Y de ese modo, lo permitimos, le damos la oportunidad de que lo desarrolle, también, y especialmente, en la propia pareja.

           El optimismo es una forma de afrontar la realidad, y de enfocar las cosas. Es la actitud que tenemos ante la vida, que también se puede aprender. Ser optimista es como ponerse un “filtro” en la mirada que nos permite ver la belleza de lo bueno, y descubrir lo mejorable para optimizarlo. Sin embargo, no se trata de esperar pacientemente que todo ocurra de forma positiva, sino que intentamos que eso ocurra. Y, si unimos el optimismo con esa actitud positiva de lucha, podremos llegar más lejos... 




      Como señala Elisabeth Lukas, de la escuela de Victor Frankl, "con una actitud positiva se puede sacar provecho hasta de la situación más amenazadora, mientras que, con una actitud negativa, hasta una estancia en el Paraíso puede resultar insoportable.”

      Es preciso que nos pongamos unas “gafas especiales” para ver lo bueno de los demás, esas cualidades singulares de cada uno, sus fortalezas, sus buenas actitudes y virtudes, y no tanto lo que hacen mal. Y así, hacérselo notar, agradecerlo, y poder apoyarnos en ello a la hora de hacer un esfuerzo por cultivar unos hábitos que queremos desarrollar. Por eso, es más eficaz ser "buscadores de tesoros”, que cazadores de defectos…







          Decía Chesterton: “El optimista mira a los ojos, el pesimista a los pies”, porque el optimista ve oportunidades en cada calamidad, y el pesimista ve calamidades en cada oportunidad.


           En el amor en pareja, es necesaria esa actitud positiva de lucha por dar lo mejor de cada uno, y cuidar el amor cada día, estar pendiente de tener detalles con el otro para que se sienta muy querido, porque es la única forma de que desarrolle lo mejor de él. Además, el optimismo nos permite crecer personalmente, en ese clima de confianza y cariño. 



           De esta forma, seremos mejores, y buenos líderes de nuestros hijos, porque les motivaremos con nuestro cariño y nuestro ejemplo. Y, como consecuencia, tendremos una vida más plena, haciendo felices a todos los que nos rodean, porque el optimismo ¡es muy contagioso!

        Y todo ello nos torna alegres, puesto que la alegría y la paz son la resultante de esa lucha esforzada. Si lo intentamos, ¡estaremos alegres! Por eso, en familia, “¡siempre alegres, para alegrar la vida a los que nos rodean!, especialmente en pareja.”      






          “Tips” para hacer ambiente optimista, tanto en la familia como en otros ámbitos..., porque todos se relacionan y se complementan. Lo que se consigue en la familia es para sembrarlo en otros ambientes, y viceversa.








1-Caras sonrientes.😁

2-Fijarnos en lo bueno de los demás.

3-Saber escuchar, atender a los sentimientos.

4-Pensar cómo ayudarles.

5-Valorar el esfuerzo, no solo el resultado obtenido.

6-Ante las dificultades, afrontarlas como retos.

7-Aprender a ser resilientes. Siempre hay algo que se puede hacer...





         Os dejo el artículo publicado en la revista #HacerFamilia, una de las mejores en temas de familia y pareja...





       Dejo un enlace sobre "La rutina no es tan mala..."



Si te ha gustado este post, lo puedes compartir con amigos, y con los botones de redes sociales que hay abajo... ¡¡Gracias por difundir!!, y ¡feliz comienzo!





                                                      Mª José Calvo
                                          Optimistas Educando y Amando. 
                                          optimistaseducando.blogspopt.com     


                                                                                                                                               

sábado, 5 de agosto de 2017

DISFRUTAR DE LA FAMILIA







                    DISFRUTAR DE LA #FAMILIA EN VACACIONES.



          Ha llegado el tiempo del merecido descanso..., pero, a la vez que descansamos, podemos cuidar lo más especial y valioso que tenemos: nuestra familia. Porque, cada persona se construye como tal en la propia familia, y gracias a ella, consigue su plenitud, al querer día a día, a esas personas tan "queridas" para cada uno..., y al plasmarlo en detalles, palabras, y obras concretas. 

         Además es la forma de encontrar un sentido más profundo a la vida, y, consiguientemente, ser más felices. Porque la felicidad, como dice un amigo, es proporcional a la capacidad de amar de cada uno, y de expresarlo en hechos, para que, el otro, los otros, se sientan muy queridos.




         Os dejo el artículo publicado por la revista #HacerFamilia, con unas claves, y un plan de acción; mejor dicho, dos: uno con los hijos, y otro en pareja. Pero se trata de coger un papel y bolígrafo, como en el siglo pasado..., y apuntar qué objetivos queremos tener, con el otro, y con los hijos, y concretar para hacerlos reales..., es decir, intentar vivirlos día a día, ¡con empeño, ilusión, esfuerzo, y optimismo...! Además nos va a ayudar la persona que más queremos del planeta.






Y el "plan de acción"...







          Espero que os haya gustado, y que lo compartáis con amigos. Muchas gracias, y ¡¡feliz verano!!



              Mª José Calvo
             @Mariajoseopt      
   optimistaseducando.blogspot.com












lunes, 17 de julio de 2017

DISFRUTAR EN CLAVE FAMILIAR




         DISFRUTAR “EN CLAVE” FAMILIAR. 




      

       Podemos hacer de estos días algo inolvidable, aunque estemos con la familia. Pero es importante reservar un espacio de tiempo para estar juntos los dos en pareja, y fortalecer el cariño mutuo. Además, en vacaciones también se educa a nuestros hijos, aunque no nos demos cuenta...


      Y es bueno pensar cómo cuidar el amor en pareja, porque en realidad es el motor de la familia. De él depende que nosotros, y nuestros hijos, estemos contentos y seamos felices. Hay que aprender a priorizar tareas..., y alimentar el amor es una de ellas. Además siempre compensa.



        Descansar implica cambiar de actividad para desconectar y renovarnos tanto física, como interiormente, cargar baterías, pero sin descuidar nuestro cariño y nuestra familia.


     Pero hay que tener en cuenta que, la calidad del amor mutuo es fundamental a la hora de crear un ambiente de familia, optimista y alegre, donde cada persona es lo importante. Y es ese amor auténtico el que estrecha las relaciones familiares.





                  


        La familia es el lugar por excelencia de la persona, de su afectividad y creatividad, porque nace del amor. En ella es donde cobra sentido cada persona y su realización. Y surge de su “generador”, que es el amor de los esposos, que se va desbordando hacia los hijos. Y se concreta en muchas cosas: por ejemplo, en hacer que “el otro” sea lo más importante, porque lo llevamos en el corazón… 

          De esta forma, intentamos tener tiempo para para conectar, para comprenderle y quererle. Y para compartir sentimientos, que es lo que más nos enriquece la vida. Necesitamos un partícipe secreto de nuestra vida, que nos escuche, que nos mire, que nos aconseje, que nos anime… que esté siempre a nuestro lado. Y el otro es ese amigo incondicional con el que queremos compartir nuestra vida, porque le queremos infinito.

       Por eso, en la convivencia, nos “descubrimos” como personas, y “descubrimos” a los demás en sus mejores actuaciones. Nos quedamos con lo mejor de cada uno, que es el modo de conocerlos mejor. Porque lo más “mediocre” sale solo, pero en lo más “valioso” hay que poner pensamiento, intención, ilusión, y deja nuestra huella. 

        Es preciso observar los detalles, el esfuerzo, las cualidades especiales con las que nos alegran la vida, para hacerlas notar, que las desarrollen y las pongan al servicio de los demás. Y perdonar lo que sea preciso: hay que liberar esos rencores, odios, culpas, prejuicios… Como dijo Walt Disney, “la vida es demasiado corta como para no perdonar”; es necesario poner el énfasis en lo bueno, y pasar por alto pequeños defectos que la rutina puede agrandar, sobre todo en pareja.





      Algunas ideas para concretar y hacer “planes de acción”:


        1º) Cuidar el amor en pareja.




       Alimentar ese amor, a base de pequeños gestos, amabilidad, simpatía, empatía…, para querer con toda el alma, con todo el corazón, “apostándolo” todo, dándolo todo, por amor. Aprender a compartir ideas, emociones y sentimientos, creencias… 

         Porque, la verdad del amor es que no siempre se siente, sino que se practica. Los sentimientos no acompañan siempre, y hay que poner voluntad en tener detalles concretos, y demostrar el cariño aunque no sintamos nada...

          Además, el sentirnos queridos, es lo que permite que maduremos y demos lo mejor que llevamos y somos. Por eso, tenemos que aprender a plasmar el cariño al otro, para que realmente se sienta querido y así estimular lo mejor de él. 

         Por otra parte, el que alguien nos haya prometido compartir un proyecto vital nos ha de animar para conseguir nuestro mejor “yo”, para poder regalárselo. También nos ha de estimular en generosidad, en agradecimiento, en empatía, en ilusión, en asombro, en admiración, para pasar por alto esos pequeños roces de la vida cotidiana, puesto que tenemos una meta más alta en el horizonte. Pensando más en el otro, en su bien, en que consiga su plenitud dejando una huella profunda en los que nos rodean.



            2º) Cuidar la familia.

  • Cultivar la amistad con cada hijo, conocerlo, ver en qué es bueno, cual es su punto fuerte, qué cualidades tiene o podemos estimular. Pensar qué le gusta, cuáles son sus intereses, para compartir hobbies, música, para hablar de lo importante, y siempre en positivo. 

  • Para que la convivencia sea grata, hace falta la participación de todos, cada cual según su edad. Debemos dar encargos y oportunidades de colaborar,  para que aprendan a pensar en los demás, a ayudar, a darse, a “construirse” como personas.

  • Además, después de estar todo un curso trabajando objetivos y valores con los hijos, ahora no podemos dejarnos seducir por la vida fácil y caprichosa, especialmente con adolescentes. Hace falta seguir luchando por adquirir algunos valores que creamos importantes en este momento, incluso que piensen ellos… Por ejemplo, es aconsejable tener un horario, un plan de lecturas que les ayuden a pensar, que disfruten y que los formen, algo de deporte…, y algún campamento con un ideario en nuestra línea, o contactar con la naturaleza...


  •        Otro punto es fomentar la capacidad de escucha, de comprensión, de empatía. Enseñarles a escuchar, con nuestro ejemplo, para que se sientan atendidos, valorados, comprendidos; y así, aprendan a hacerlo con los demás.


               Por eso es tan importante educar las emociones desde pequeños, enseñar a dominar los impulsos, a tener autocontrol, hacerles fuertes ante las contrariedades, a pensar por cuenta propia… Y todo sumergido en cariño “del bueno”, porque es el artífice de su valoración, de su realización, de su autoestima y, en definitiva, el que les enseñará a querer en la vida…



        En definitiva, atender las relaciones humanas en familia, para hacer de estos días de descanso una oportunidad de conectar, de demostrar el cariño con obras, y de descubrir la dicha de estar juntos. Para esto, hay que aprender a desconectar de “ruidos”, de pantallas, de lo accesorio…, que muchas veces no nos deja pensar con claridad, ser creativos, mostrar el cariño, y disfrutar de la vida. 





      Y, pensando en preadolescentes, es necesario tener unas normas claras respecto al tiempo, contenido, y modos de uso de las tecnologías, ¡para guiarles también aquí!



        Siempre manteniendo un tono positivo de lucha por dar lo mejor de cada uno, pensando en los demás. Como alguien señaló: “No permitas que nadie se aleje de ti sin una sonrisa”.







Mª José Calvo
@Mariajoseopt 
Optimistas Educando y Amando. 
http://optimistaseducando.blogspot.com/


Esperando que les haya sido útil, y gracias por comentar y compartir.


         


       

sábado, 17 de junio de 2017

6 CLAVES CON ADOLESCENTES

    


                         SEIS "PUNTOS CLAVE" CON ADOLESCENTES.


     Hemos visto en otras entradas las características y etapas de la adolescencia, la maduración cerebral, y 10 “tips" que nos pueden servir para ayudar a nuestros hijos en esta etapa. Ahora vamos a ver unas orientaciones que nos sirvan de guía en este momento que, a veces, se hace difícil si no sabemos gestionar bien, comprendiendo los porqués de esta crisis de crecimiento y, viendo primero lo positivo: cambiando el “chip”.


         Está claro que en cualquier relación personal es de gran importancia la comunicación. Y en esta etapa es fundamental haberla trabajado desde pequeños, porque si no, es mucho más complicado, aunque siempre es posible.  
        Para comunicar hace falta al menos dos personas. Si uno no quiere es imposible conectar. Además, hablar no es someter al otro a un interrogatorio, ni tampoco soltar un discurso… Primero es necesario escuchar. Y si es una escucha empática, tanto mejor: es uno de los 7 hábitos de Stephen Covey. Ver más allá de lo que dicen, y no saben expresar, o por esas conductas que pretenden llamar nuestra atención, porque reclaman cariño… Y, como dice un amigo, “para un adolescente, más de tres palabras pueden ser excesivas…”




Algunas ideas a modo de “inventario”: 

  • Aunque parezca que tu hijo no te mira…, hay que seguir sonriendo.
  • Confiar en ellos, no criticar, no hablar mal. La confianza da paso a la sinceridad, muy necesaria para conectar.

  • Enseñarles a pensar, también con el arte de las buenas preguntas, y ponerles en situación de coherencia, también con nuestro ejemplo.

  • En las comidas, o tertulias, pensar qué tema vamos a hablar. No es el momento de sermones, correcciones, o tareas pendientes, sino de conversar, contar anécdotas, y pasarlo bien juntos.


  • Comunicación empática: ver más allá de las palabras, tener en cuenta los sentimientos. Contarles cómo nos sentimos, nuestras preocupaciones…: son mayores de lo que pensamos, y les gusta que los tengamos en cuenta, que contemos con ellos.


  • Quererles de forma incondicional, a pesar de que en alguna circunstancia se hayan portado mal. No se chantajea con el cariño. Además, el tratarles mejor de lo que son en ese momento, les ayuda a mejorar. Ya lo decía Goethe.

  • Animar, motivar, estimular, y luego dar libertad si son responsables.


  • Aumentar su autoestima haciéndole notar lo bueno que tiene. Incluso alabar algo que haya hecho bien. Nunca corregir en público, y si con un simple gesto, o mirada, es suficiente, no hace falta “rayarles”…

  • Enseñarles a controlarse, con su inteligencia y su voluntad, por ejemplo, en los cambios de humor o los imprevistos. Todos tenemos preocupaciones y momentos difíciles, y hay que sobreponerse.

  • Con exigencia. Hablar con ellos objetivos concretos, o retos, que se pueden recordar a los días… Incluso, que se los planteen ellos mismos.

  • Ayudarles a luchar por adquirir hábitos saludables, no solo para el cuerpo, sino también para el espíritu. Por ejemplo, ser más íntegros, coherentes, buenos amigos, resilientes, sociables, empáticos, deportistas, generosos, cooperar en voluntariados… Y luchar contra lo que no está bien, nos hace peores personas, nos despersonaliza, o nos “cosifica”. Encauzar su rebeldía en esa dirección.





  • Disculparnos cuando fallamos, porque lo ven todo, y no siempre con buenos ojos…, también para que aprendan a hacerlo. Darles oportunidades de rectificar, porque todos podemos fallar, y repetidas veces. Los padres somos más forjadores de su personalidad de lo que pensamos. ¡¡Nada se pierde!!

  • Su cerebro está desarrollándose, y su afectividad sufre cambios bruscos. Pasan de la exaltación a la depresión en un momento... A veces es bueno quedarse en silencio si tienen respuestas impertinentes. Y, más tarde, dejar caer una buena pregunta para hacerles pensar. 


  • Buscar personas de su edad que nos puedan ayudar, o clubes juveniles que vivan unos principios y valores importantes, para que puedan disfrutar, y desarrollarse bien.

  • Conocer a cada hijo, ver qué carácter tiene para ayudarle mejor. Por ejemplo, los de carácter sensible sufren mucho en esta etapa, porque todo les influye, y si no lo hablan, y lo guardan en su interior, lo pasan peor. A los que son más tranquilos hay que estimularles más en plantearse retos… etc. Y, a cada uno, según sus fortalezas, apoyándonos en ellas, hay que animarle a ponerse metas, objetivos concretos, y a luchar en ello para construir sueños…








      Resumiendo y concretando, “SEIS PUNTOS CLAVE en la adolescencia”:


1.- Confiar y dar oportunidades de ser responsable. Delegar trabajos y cuestiones que puedan realizar es como decirles: “confío en ti, en que serás capaz de afrontar ese reto, y lo lograrás…” Si falla, se intenta de nuevo…, porque a todos nos puede pasar. Ayudarles a pensar, a decidir, a planificar…, a priorizar.




2.- Hacerlos partícipes de la vida familiar. No solo de unos encargos, que deben tener desde pequeños, sino de la marcha de la familia. Son también corresponsables de ello, y es una forma de involucrarles, de que sientan que es algo suyo… Confiarles algunos problemas, o situaciones dolorosas, y también las alegrías, por supuesto. No creerles más pequeños, o incapaces de asumir algunas cosas, incluso de colaborar, o de ayudar a solucionarlo. No hacerlos hijos blanditos. Que aprendan a pensar en los demás, y a mostrar empatía.





3.- Contarles nuestras cosas, compartir sentimientos. El diálogo, que tanto queremos, se compone de dos elementos: para que nos cuenten hace falta abrir nuestro corazón primero. Que no nos vean como algo rígido, que no sabe comprender, querer, o sufrir…, sino hacerles ver que tenemos un corazón sensible, pero intentamos que nuestra cabeza lo guíe… Y les servirá para entender lo que es el amor. Cuando nos conocen de esta forma, nos pueden querer mejor. Y, “solo de quien se quiere, se puede aprender algo”… Además, el cariño les ayuda a madurar y a mejorar como personas.





4.- Como decía aquel profesor, mostrar “exigencia comprensiva”: enseñarles a luchar. Exigir lo correcto, no pasar un mal comportamiento en algo realmente importante. Claro que para eso debemos pensar qué es muy importante en la familia… Que se planteen metas. Cuando rectifiquen, saber perdonarles sin recordar todo el día el asunto. Para eso deben pedir perdón y, según las circunstancias, compensar lo que hayan hecho mal con alguna tarea añadida que favorezca ese comportamiento, y que ayude a los demás en casa.










5.- Un frente unido: “dos en uno”. Para todo esto debemos hablar antes los dos, y poner unas normas claras al respecto, que señalen un camino. Que sean pocas y claras, pero fundamentales. Por ejemplo, el trato a los padres, la hora de llegada a casa, su comportamiento con amigos…, o lo inadecuado de ciertas movidas… Porque, si un día “pasamos” unas cosas, y otro no, perdemos autoridad, y creen que es algo arbitrario, que depende de la opinión del padre, de la madre, o del momento en que nos pillen… Y, en todo lo demás, dar mucha libertad para que se puedan desarrollar y construir como personas. Hay que decir algunos “noes”, pero muchos “síes”…, aunque no nos resulte cómodo.




6.- Por último, no dejarles solos en las nuevas tecnologías. Esto conviene hacerlo desde bien pequeños, para guiarles en este mundo virtual, y que no sean auténticos huérfanos digitales, que manejan mucha información, pero no saben tamizar. Hace falta compartir ratos, “fuchiquear” con ellos, ayudarles con mano izquierda…, y teniendo unas normas claras, en este campo también, que les señalen un camino. Pocas, pero claras. Por ejemplo, pensar las “cuatro coordenadas” que comentamos en otro post: lugar, tiempo, compañía, y contenidos; y algunas ideas, como cuidar la seguridad, bloquear tiempos familiares, y saber “desconectar” para conectar realmente con las personas…



        También explicar el efecto de estar en modo “multitarea”, que dispersa la mente. Parece que podemos hacer muchas cosas a la vez, porque se estimula la memoria a corto plazo, pero no se retiene. En realidad, la capacidad de concentración para cada cosa disminuye, porque se cambia por una alternancia continuada de la atención y, como consecuencia, el aprendizaje es mucho menor. 

          Por eso, hace falta fomentar hábitos en modo “concentración”, sin estar conectados a pantallas, y enseñarles a centrarse en algo. 

             Dejo un enlace sobre "guiarles en ese mundo digital".






          Por otro lado, su cerebro no ha madurado del todo, con lo que el poder de decisión, el autocontrol, el juicio no están totalmente operativos. Necesitan nuestra ayuda, aunque en un segundo plano, para capacitarles a pilotar su vida. Dejo enlace a "maduración cerebral y afectividad" en los adolescentes.




         Resumiendo, la adolescencia es un proceso de maduración de la persona, un descubrir su intimidad, su pensamiento, quiénes son, y construir su personalidad. Por eso, deben aprender a reflexionar antes de actuar, o de dejarse llevar del impulso, y a poner el filtro de la inteligencia a los sentimientos, para tener el control. Dejo enlace a "características de la adolescencia".
       


         Aquí pongo un corte de una película estupenda, sobre la educación de adolescentes, cómo estimular lo mejor de cada uno, los principios, la coherencia, y cómo dejar un huella en los demás: "El club de los emperadores."




video



            Espero que les haya gustado el post, y gracias por difundir.

          

 Mª José Calvo
                                                         optimistaseducando.blogspot.com
                                                                   @Mariajoseopt